Nombramientos y apropiaciones: ¿pueblos indígenas, pueblos originarios…?

“Soy indígena, somos indígenas”, dice Andrés mientras hace el recuento de sus derechos y los de su comunidad. No puedo asegurar que “indígena” ocupe el cien por ciento de sus apalabrados posicionamientos, pero sí mientras se trata de un asunto que incumbe a las instituciones, pues “indígena” es ya un nombramiento institucionalizado.

El maestro José me dijo una vez “mis familiares son totalmente de origen indígena. De eso estoy muy orgulloso”, pero también lo he escuchado sentirse parte de un “pueblo originario”, sin embargo, algo es seguro, él siempre se siente parte de su “Cultura-Pueblo”. Al igual que Graciela, quien siempre se nombra desde su pueblo, su cultura y su lengua.

“Indígena” es uno de los nombramientos utilizados para referirse a las comunidades con historias irrumpidas por la invasión de occidente. Es un nombramiento discutido, aceptado, rechazado y apropiado. A algunas personas no les complace usar ese término y prefieren usar algún otro, como “originario”. Simón Yampara menciona que debemos descolonizar nombramientos ajenos, externos, coloniales, sobre todo si es para referirse a las comunidades y culturas a las que él nombra “Pueblos Ancestrales Milenarios” (PAM).

Apropiarse de términos no es “malo”, digo, lo hemos hecho toda nuestra vida. Nos hemos apropiado de todo lo que nos constituye como seres humanos, como personas, como sociedad. No hay vida humana en la Tierra que se mantenga en ceros, “limpio/a/e” de piezas con las que no nació.

Nacimos sin referencias, sin conocer sonidos-palabras-garabatos, sin embargo, nacimos en un océano de lenguas cambiantes, evolucionantes, no puras. Una, dos, tres de esas lenguas pasaron a ser nuestras. A través de procesos de enseñanza-aprendizaje y cotidianeidad, las apropiamos.

En las historias de las diversas culturas y pueblos han existido procesos de imposición y superioridad. El nombramiento no siempre fue “indígena”. Antes de eso las personas de los territorios invadidos fueron llamados “indios”, “bárbaros”, “salvajes”, “exóticos”, “genéricos”, “indios buenos”… toda una serie de nombramientos ligados a estigmas, perspectivas externas, no propias.

Veo en las palabras de Yampara la ocasión perfecta de crear y reforzar nombramientos que vengan de dentro, de quien conoce y es parte, no de fuera, de la parte del desconocimiento. Que nos desacostumbremos al uso de términos impuestos, pues cada “Cultura-Pueblo” tiene un nombre único, propio, lleno de simbolismo y significado, y así debería de ser nombrado.

Por: Miriam García

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