Los años 80: El final de la era dorada del cine y algo más

Cerramos con esta entrada nuestra trilogía de recomendaciones cinematográficas. Ya entrados los años 80, la efervescente ola de terror cinematográfico fue descendiendo. Sin embargo, aquí les presentamos las últimas grandes películas que no pueden faltar en su lista de temporada de brujas. Sacrilegios, conjuros y secretos oscuros concluyen con broche de oro esta cosecha de almas de celuloide. Pero aun después de su mejor momento, el cine mexicano siguió entregando joyas dignas de los corazones amantes de la muerte y lo sobrenatural. ¿Quisieran que habláramos también de aquellas películas? ¡Piénsenlo luego de concluir este maratón de terror!

Alucarda, la hija de las tinieblas (1978) – Juan López Moctezuma

Bajo la inusual característica de haber sido rodada originalmente en inglés, Alucarda no puede faltar de ninguna manera a la hora de pensar en los clásicos del cine de terror mexicano. A pesar de la breve filmografía de su director, el propio misterio era el halo que envolvió siempre a Juan López Moctezuma, quien dedicó cada película al horror. Además de dirigir, produjo las primeras películas en México de Alejandro Jodorowsky y fue influencia para un filme de Roman Polansky, Le locataire.

Posesiones demoníacas, satanismo, paganismo, asesinato; todo envuelto en una atmósfera de iconografía cristiana deformada y profanada por sangre, desnudez y roces lésbicos es la tarjeta de presentación de la historia que narra el descenso de dos huérfanas hacia los brazos del mismo infierno, camino plagado de brutalidad religiosa y flagelaciones que intentaron purgar un mal imposible de ser exorcizado.

La tía Alejandra (1980) – Arturo Ripstein

Envuelta por la misteriosa llegada de la tía del padre, una familia inicia una espiral de caos y sufrimiento cuando la anciana empieza a practicar brujería y orillar a los miembros que muestren aptitud para su disciplina. Con la década de los 80’s iniciando, el reflejo de un México arraigado en el catolicismo vuelve a ser tentado por la magia negra y el ocultismo en este drama de Arturo Ripstein. La figura de la tía que adora cosas más allá del altar de la virgen toma niveles catastróficos en esta cinta.

Bonus: El esqueleto de la señora Morales (1959) – Rogelio A. González

Sin ánimos de asesinar el disfrute, también hay cabida para la comedia negra en esta lista. A final de cuentas, la muerte tiene muchos rostros, y el que nos pinta Rogelio A. González en esta película, se ha vuelto un auténtico clásico del cine mexicano. Al igual que varios títulos que recomendamos en esta entrada, podemos contar a El esqueleto de la señora Morales, dentro de las mejores películas del cine mexicano, y probablemente como la mejor de humor negro. Con el carácter religioso mezclado con hipocresía exagerada, la cinta es el perfecto relato negro de una sociedad satirizada en algunos de sus puntos más sensibles.

Pablo Flores Marín

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