Día Internacional de la Mujer Indígena: vidas, luchas y composiciones diversas

Cada 5 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Mujer Indígena. Este “día internacional” fue designado en el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América (1983) realizado en Tiahuanaco, Bolivia. La fecha da memoria a las luchas de Bartolina Sisa, mujer aymara participante en el levantamiento contra la explotación colonialista de los españoles, teniendo como principales objetivos la defensa y promoción de los derechos de las mujeres campesinas.

Cada que leo o escucho la conjunción “mujer indígena” pienso tambaleante en la multiplicidad. Mi amiga que se considera “mujer indígena” tiene contrariedades bien marcadas con su mamá y su hermana que, desde sus puntos de partida, también se consideran “mujer indígena”. A veces pienso que la individualización del término se presta a generalizaciones y redondeces, que, a su vez, desprenden en esencialismos que quedan muy alejados de las muchas realidades vividas por las muchas mujeres que se conmemoran, reconocen y posicionan en este día.

Colonialismo, machismo, racismo, discriminación, inequidad, desigualdad y el no reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres indígenas, son algunos de los retos cotidianos a los que van dirigidas las protestas, luchas y alianzas encabezadas por mujeres con diversas identificaciones culturales.

Hace unos días miraba un cartel que renombraba algunos derechos de las mujeres indígenas: derecho al respeto de sus identidades culturales y a sus identificaciones como integrantes de un pueblo con denominación específica, derecho a no ser obligadas a aceptar prácticas culturales ajenas y derecho a recuperar ciertas prácticas que las favorecen y dignifican como mujeres…

Si bien, los tres derechos mencionados son importantes y han sido letreros de diversos levantamientos políticos, sociales y culturales, pienso importante no caer en delimitaciones que sesguen las vidas de las mujeres a un único papel de “guardianas de la cultura” (como lo discute Aura Estela Cumes, investigadora maya-kaqchikel de Guatemala). Pudiendo considerar este papel y práctica como una acción asignada, apropiada o autónoma. Una decisión desprendida de los tiempos generacionales y otros contextos.

No podemos dejar a un lado que las identidades a defender son muchas. Las vidas de las mujeres pertenecientes a pueblos culturalmente diversos no se conforman por las mismas estructuras. Cada quien lucha, se une y crea alianzas desde sus propias conformaciones e identificaciones.

Justicia, igualdad, equidad, paz, libertad, autonomía, derechos individuales, derechos colectivos, autoestima, identificaciones no hetero-normadas, salud reproductiva y sexual, participación política, derechos sexuales, defensa del territorio cuerpo-tierra (término utilizado por Lorena Cabnal, feminista comunitaria maya-xinka de Guatemala), fortalecimiento del liderazgo, integración y posicionamiento en instituciones públicas y privadas (nacionales e internacionales), creación de organizaciones, redes y colectivas entre mujeres, son algunas de las búsquedas que han dado pauta al tejido de redes que hoy en día se fortalecen y amplían en cuanto a sus horizontes.

Tal vez este 5 de septiembre podamos darnos un recordatorio, pausar nuestras cotidianeidades y pensar en las luchas, las numerosas luchas, enfrentadas por todas las mujeres desde la diversificación cultural de sus muchas vidas, sus muchas identidades y sus muchos sueños por alcanzar.

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