Telarañas:Historias de vida

“Envainado en su huipil va caminando un retazo de historia. En punto de cruz habla el venado de la buena suerte, es la naturaleza de aquí de los indígenas. Un pajarito es nuestro, expresión del préstamo de vida. Pájaro de protección para que no nos coman los gusanos. La estrella es mujer, universo. 4 colores: rojo, verde, rosa, naranja y café. Cuadro esquinero de 4 puntos para la protección. Rojo para la envidia. Le enseño a mi familia para que no se pierda la tradición. Para que no muera nuestra historia”.

Hilares filogenéticos. Artículo de divulgación basado en Reconstruyendo la evolución de las redes y la diversificación de las arañas en la era molecular de Todd A. Blackledge y colaboradoras.

Las tejedoras, en sus diferentes hilares, cuentan historias a través de sus patrones. En punto de cruz nos hablan de la forma de vida que han heredado, expresan su entorno y, algunas, su cosmogonía. Pero de entre todas las hilanderas, las arañas son las más antiguas. Todd Blackledge y colaboradores encontraron que las telarañas nos dicen mucho más de la historia de vida de las arañas cuando se mira en retrospectiva.

Si decimos telaraña probablemente pensemos en la clásica espiral orbital característica de la familia Araneidae, o tal vez nos imaginemos los enmarañados que ponemos en las esquinas de los techos en Halloween como decoración de la familia Theridiidae. Sin embargo, la variedad de formas y, por lo tanto, las estrategias de caza y la eficacia del forrajeo -capacidad para obtener comida- cambian al mismo tiempo que cambian las interacciones.

Aunque la arquitectura de las casas pueda ser la misma, el costo de construcción varía según el material pues es lo que le dará mayor resistencia y cambiará la necesidad de remodelar o reparar, lo cual podría ser la diferencia entre la vida y la muerte. En el caso de las arañas sucede lo mismo: el material con que confeccionan sus telares es la primera diferencia por notar pues aun cuando la arquitectura de las redes pueda ser similar, la gran diversidad de arañas tejedoras es resultado de cambios en la estructura y uso de la seda que ellas sintetizan y que usan al crear redes para presas.

Todas las tejedoras ancestrales -es decir, las arañas a partir de las cuales divergieron las actuales tejedoras- usaban un hilo de seda cribelado: seco, aunque con fibrillas plumosas que dejaban atrapados a los insectos con la misma fuerza con que se pega un pelo a un globo, lo cual era poco eficiente. Con pruebas de resistencia, se ha visto que el agua reduce la efectividad de las redes confeccionadas con estos hilos e incluso puede llegar a destruirla, siendo la canción itzi bitzi araña una referencia clara de la susceptibilidad de esta red al agua.

A partir de estos grupos de arañas, divergieron grupos que usan hilo con pegamento incluido –ecribelado– que, en contacto con el agua, aumenta su viscosidad y eficacia siendo 50 veces más flexible permitiendo se estirare como red de seguridad circense para equilibristas. Esta elasticidad las hace más resistentes a los impactos de los insectos que se estampan estas las telarañas de hilo ecribelado. Si un elefante se columpiara sobre la tela de una araña, muy probablemente usaría una hamaca de esta fibra.

La resistencia del hilo ecribelado, sumada al bajo coste en tiempo de construcción de las redes -30 minutos, en contraste con las 3 horas que tardaría una araña en tejer su red usando uno cribelado-, así como los recursos que implica, promovió la diversificación de estas arañas pues usar el hilo pegajoso les permite remendar y reubicar las redes de manera práctica y rápida. Mudarse es sumamente tedioso y costoso para nosotros, pero para una araña es hasta riesgoso. Por ello, mientras que las ecribeladas no ven como un reto mayor el cambiar de ubicación su red, las arañas de hilo cribelado son terkas para dejar su hogar pues el costo metabólico de una mudanza es mucho mayor para ellas, reduciendo así la vagilidad o movilidad del grupo.

El equipo encabezado por Todd Blackledge, combinó análisis moleculares y análisis de las formas de las redes para reconstruir las relaciones filogenéticas de las arañas tejedoras de orbitales –Orbiculariae, encontrando que las primeras arañas con este comportamiento limitaban la forma de sus telas según la locación, es decir, que no tejían grandes orbitales, sino redes enmarañadas que se valían de los espacios entre arbustos, de los huecos en la tierra, de las estalactitas y estalagmitas en las cuevas o de la forma de los jarrones de flores que ponen en los panteones. Una de las conclusiones del estudio es que la seda pegajosa les permitió conquistar nichos que no sólo estuvieran a ras de suelo, encontrando en los enmarcados naturales un nuevo lienzo en el que poner sus trampas orbiculares.

Sin embargo, el usar un hilo pegajoso es caro para las arañas. Dentro del grupo de las tejedoras de orbitales (Orbiculariae) existen dos grupos que difieren en la cantidad de adhesivo que usan y en dónde lo colocan. Por una parte, tenemos a los Linyphiidos cuyas redes contienen gotas de pegamento a lo largo de todo el hilo lo cual implica un mayor gasto energético. Por otra parte, están los Theridiidos que sólo colocan adhesivo en los extremos de los pegajosos hilos de goma y que, a diferencia de los demás grupos, incorporan a las hormigas dentro de su dieta sin poner pero.

Aunque hasta ahora hemos hablado del hilo de seda, el pegamento es igual de importante e incluso más costoso -metabólicamente-, a tal punto que hay arañas que revalorizan la telaraña pues se la comen, no como una estrategia para reciclar la tela, sino para reciclar el pegamento. El uso de telarañas para cazar, a pesar de sus ventajas, es sólo una de las explicaciones de la diversidad pues en el caso del clado RTA-un conjunto de arañas que, en esta matrushka sistemática, son el clado hermano de las Orbiculariaes-, se ha abandonado el uso de esta estrategia, encontrando en el abandono de las redes una ventaja fuertemente selectiva, abriendo un mundo de estudio en las formas de obtener alimento por parte de las arañas.

El estudio de las arquitecturas de las redes no es una oda al aumento de la complejidad pues no hay una progresión hacia ella; más bien es una historia de mediación de estrategias de forrajeo que varían en el coste metabólico que implica hacer una telaraña en contraposición con el beneficio alimentario que implica tener una trampa para capturar invertebrados. Actualmente, tenemos que la mayoría de las arañas formadoras de orbes, por satírico que suene, no tejen orbitales, además, tenemos que el clado RTA donde no hay tejedoras es más diverso que Orbiculariae.

Aunque el fin es distinto, es curioso ver de qué manera un conjunto de hilos colocados estereotípicamente nos hablan de la historia evolutiva de un taxón tan enigmático como el de las arañas. Sin duda, el asombro que la sociedad ha sentido ya sea por su vida suspendida, por su capacidad de descender en el momento menos esperado o por su estudio biológico, está bien fundamentado y seguramente dará más de qué hablar recordándonos que la historia se escribe a partir de interacciones pero se expresa hilo a hilo.

Para mayor información https://doi.org/10.1073/pnas.0901377106

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